La infraestructura verde atraviesa una etapa de madurez. Hacia 2026, el foco ya no está solo en incorporar vegetación, sino en cómo hacerlo de manera técnica, eficiente y con impacto real en la ciudad.
Tres tendencias marcan este camino:
▪️ sistemas constructivos más livianos,
▪️ integración del verde desde el diseño arquitectónico,
▪️ y proyectos con impacto urbano y social.
1. Sistemas constructivos livianos y modulares
La necesidad de intervenir edificios existentes impulsa el desarrollo de sistemas verdes livianos, especialmente en techos y terrazas.
Para 2026, se consolidan soluciones como:
- Techos verdes extensivos con bandejas modulares
- Sistemas presembrados de rápida instalación
- Menor carga estructural
- Menor tiempo de obra y mantenimiento
Este tipo de infraestructura permite sumar verde incluso en estructuras con limitaciones, ampliando enormemente el alcance de los proyectos.
2. El verde integrado a la arquitectura desde el inicio
Otra tendencia clave es la integración temprana del paisajismo en el proyecto arquitectónico.
En lugar de sumar el verde al final, los proyectos más avanzados:
- Diseñan terrazas, patios y cubiertas como parte del concepto
- Integran arquitectura, ingeniería y paisajismo desde el inicio
- Piensan el verde como un sistema funcional, no decorativo
Este enfoque mejora el desempeño térmico, optimiza recursos y genera espacios más coherentes y valiosos.
3. Espacios verdes con impacto urbano y social: referencias internacionales
A nivel global, numerosos proyectos demuestran que el verde urbano puede generar impacto colectivo real.
Algunos ejemplos emblemáticos:
- High Line (Nueva York): reconversión de una infraestructura existente en parque urbano con impacto ambiental y social.
- Bosco Verticale (Milán): integración de árboles y vegetación en torres residenciales que mejoran la calidad del aire y el microclima.
- Singapur (Parkroyal Collection): edificios donde el verde forma parte de la infraestructura climática de la ciudad.
- Techo verde de la Facultad de Abogacía de la UBA (Buenos Aires): Un proyecto nuestro que nos enorgullece y nos parece apropiado mencionar en este listado. Una superficie de 406 m2 de plantas nativas que impactan en la temperatura edilicia, la visual y es un nuevo punto hogar y refugio de fauna. La cubierta más grande instalada en un edificio de uso público en la Ciudad de Buenos Aires, y la primera realizada en la universidad pública.
Estos casos muestran cómo el verde puede revalorizar zonas, ser un refugio urbano de fauna, reducir temperaturas y mejorar la calidad de vida urbana.
Una reflexión final.
Hacia 2026, la infraestructura verde se consolida como una herramienta urbana estratégica. Sistemas livianos, diseño integrado e impacto social y en el ecosistema definen el nuevo estándar del paisajismo.
En Green Roof trabajamos para llevar estas tendencias al contexto local, desarrollando soluciones verdes adaptadas a Buenos Aires y al uso real de los espacios.
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